Recuerde a sus seres queridos en una ofrenda comunitaria entre los árboles
El Día de los Muertos es una celebración de la memoria y la conexión, con raíces milenarias en las culturas de México y Mesoamérica.
Cada año, el 1 y el 2 de noviembre, cuando se cree que los mundos de los vivos y los muertos se encuentran, las familias se reúnen para compartir historias, fotografías y música, y para sentir la presencia espiritual de quienes han fallecido. La ofrenda, o altar, es el centro de los recuerdos y sentimientos de cada familia. Allí se colocan objetos para dar la bienvenida a las almas de sus seres queridos.
Una ofrenda celebra la vida, la identidad y las historias de los antepasados. Los objetos colocados en la ofrenda pueden ser simbólicos o tener un significado profundo para la persona fallecida.
Se dice que, una vez creado el altar, este guía a los espíritus de los antepasados para que puedan regresar al mundo físico y reunirse con los vivos en un convivio, una reunión festiva. Estos rituales facilitan compartir el dolor con familiares y amigos, a la vez que fortalecen el amor por quienes ya no están y mantienen vivo su recuerdo.
Este año, The Morton Arboretum organizará una ofrenda comunitaria y todos están invitados a contribuir. Elaborada con madera del Arboretum y decorada con cempasúchil (caléndulas) y ofrendas para las personas fallecidas, estará expuesta en el Visitor Center del lunes 26 de octubre al lunes 2 de noviembre.
Puede contribuir a la ofrenda para recordar a amigos o familiares fallecidos. Escriba una nota o haga un dibujo con los materiales proporcionados para reconectar con amigos o familiares que han fallecido. En The Arboretum Store se podrán comprar pequeños objetos como los que suelen colocarse en las ofrendas mexicanas. (Tenga en cuenta que los objetos que se dejen no podrán devolverse una vez retirada la ofrenda después del 2 de noviembre).
En casa, una ofrenda puede ser tan sencilla como una vela y una foto. Las velas siempre forman parte de una ofrenda y representan la luz, el amor y el recuerdo. El altar también puede incluir recuerdos, fotos o juguetes pequeños para los espíritus de los niños. El pan de muerto es un pan dulce que se ofrece para alimentar a los espíritus que nos visitan. Las familias pueden ofrecer frutas como símbolo de abundancia o colocar los alimentos favoritos de sus seres queridos.
Las flores de cempasúchil (caléndulas) forman parte de la ofrenda porque se cree que su color intenso y su aroma fuerte guían a los espíritus de regreso al mundo de los vivos. El humo aromático del incienso o del copal simboliza el paso entre la vida y la muerte y se utiliza tradicionalmente para limpiar el espacio de energías negativas.
Las calaveras, hechas de azúcar o chocolate, representan a los seres queridos que han fallecido y la idea de que la muerte forma parte de la vida. Los coloridos banderines de papel recortado, conocidos como papel picado, evocan el viento y la fragilidad de la vida. Su movimiento con la brisa puede simbolizar la presencia de los espíritus que nos visitan.